SIN DISCERNIMIENTO, SIN CONCIENCIA REAL.-
EL DESAPEGO ES TAN SOLO HUÍDA DE LA REALIDAD COTIDIANA.-
EL MAYOR DESAPEGO ES ENTREGAR EL EGO A LOS PIES DE LO DIVINO.-
LA COMPRENSIÓN DE UNO MISMO, DE LA REALIDAD ES DESAPEGO.-
Ante la magnitud o gravedad de hechos punzantes algunas personas ceden a caminos que los ingresan en clubes de sufrimiento inútil: el de los quejosos, resentidos,víctimas,justicieros, vengadores, hedonistas, locos, etc.
Se trata de posiciones existenciales edificadas para prevenir o gestionar las embestidas hirientes de lo que es, cuando es contrario a lo que nuestro corazón hubiera deseado o necesitado.
Sin embargo, nos alejan de nuestro centro y de nuestra fuerza. Cuando el sufrimiento toma la forma de posiciones existenciales estratégicas y manipulativas como esas, casi nunca despierta la compasión natural de los demás, sino más bien su molestia, ya que bajo la convicción de que concede derechos les exige algo, les obliga a algo, les manipula.
Está más que extendida la idea de que el sufrimiento concede derechos. A mí me parece que no debería ser así, ya que este tipo de sufrimiento hace sufrir a los demás. Molesta porque no respeta la responsabilidad y la dignidad entre iguales. Este tipo de sufrimiento no útil, posicional, hace sufrir a los demás e impide su libertad.
Molesta a la vida, la entorpece.
En terapia se le reconoce por los beneficios secundarios que obtiene el supuesto sufriente. El buen terapeuta lo confronta y lo frustra para que la persona pueda caer en la cuenta y asumir su verdadera responsabilidad.
Joan Garriga – Del libro «Vivir en el alma»
EL DESAPEGO ES TAN SOLO HUÍDA DE LA REALIDAD COTIDIANA.-
EL MAYOR DESAPEGO ES ENTREGAR EL EGO A LOS PIES DE LO DIVINO.-
LA COMPRENSIÓN DE UNO MISMO, DE LA REALIDAD ES DESAPEGO.-
Ante la magnitud o gravedad de hechos punzantes algunas personas ceden a caminos que los ingresan en clubes de sufrimiento inútil: el de los quejosos, resentidos,víctimas,justicieros, vengadores, hedonistas, locos, etc.
Se trata de posiciones existenciales edificadas para prevenir o gestionar las embestidas hirientes de lo que es, cuando es contrario a lo que nuestro corazón hubiera deseado o necesitado.
Sin embargo, nos alejan de nuestro centro y de nuestra fuerza. Cuando el sufrimiento toma la forma de posiciones existenciales estratégicas y manipulativas como esas, casi nunca despierta la compasión natural de los demás, sino más bien su molestia, ya que bajo la convicción de que concede derechos les exige algo, les obliga a algo, les manipula.
Está más que extendida la idea de que el sufrimiento concede derechos. A mí me parece que no debería ser así, ya que este tipo de sufrimiento hace sufrir a los demás. Molesta porque no respeta la responsabilidad y la dignidad entre iguales. Este tipo de sufrimiento no útil, posicional, hace sufrir a los demás e impide su libertad.
Molesta a la vida, la entorpece.
En terapia se le reconoce por los beneficios secundarios que obtiene el supuesto sufriente. El buen terapeuta lo confronta y lo frustra para que la persona pueda caer en la cuenta y asumir su verdadera responsabilidad.
Joan Garriga – Del libro «Vivir en el alma»

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